Caminatas en redondo, pies gastados de círculos.
Cantos ahogados
dejamos caer todo para empujarnos con otros.
El regreso y el calor apocan nuestra energía
la impaciencia pesa sobre nuestramos manos de zancudos sangradas.
El viento de esta última ventana y el viento de la primera lluvia tropical.
Gritamos estridente, eterna bocifeacion de cuerpos compactados por una dignidad no percibida.
El regreso no llega, aun no comienza y nuestros ojos ya se siente ansiosos.
En la espera del despojo sobre las miradas de nuestras madres ahí seguras al fin, miramos por esta lenta vez ese verano que se fuga de nuestro descanso;
Hoy quizás comience nuestro regreso y tambien nuestro encierro.
